Perdóname amor

Continuando el proceso de sanación: pidiendo perdón a los que he lastimado…

Como te platicaba en el post pasado, donde me perdonaba por lo que había ocurrido en mi pasado, por todas las acciones que consciente o inconscientemente hice que dañaron mucho a las personas que más me han apoyado, amado… para poder continuar con este camino rumbo a la sanación total debo ahora humildemente no solo reconocer a quien he lastimado sino pedir perdón, sé que algunas situaciones ya están tan dañadas que no hay forma de solo ponerle un “parche” y continuar, pero al menos espero que mis disculpas generen un poco de paz… que podamos mantener una relación sin rencores, sin reclamos del pasado.

La primer persona a la que le debo no una, sino cientos de disculpas es a mi esposo… no me detendré a explicar ni detallar las razones de cómo se fueron dando cada acto donde lo lastimé, es un círculo vicioso que no tendría final… y ya en este momento debe de dejar de importar, como se dieron las cosas, como fue que nos fuimos lastimando… el daño ya está hecho… un daño que se ha venido causando desde hace más de 10 años, donde he privado a un ser maravilloso y que me ama de poder ser feliz.

Amor:

Una relación que empezamos de amistad, para luego convertirte en mi paño de lágrimas cuando mi primer novio terminó conmigo a mediados del 2006… para dar paso a una relación de “amigos con derecho” recuerdo la primera vez que estuvimos juntos, ahí yo aún no quería tener relaciones, solo quería sexo oral… e inclusive terminé enojada contigo porque no quisiste hacérmelo (¡A ti solo te gustaba “recibir” no dar!) y antes de cumplir 24 horas de eso a pesar de mi enojo del día anterior estaba teniendo relaciones contigo logrando tener el primer y único orgasmo que he tenido en mis 15 años de ser sexualmente activa (hablo de orgasmo vaginal, sin necesidad que yo tuviera que estimularme). Recuerdo perfecto como, desde ese momento contaba a mis amigas “fue amor a primera vista… y no por su cara” (jajaja ya se, suelo ser muy explícita en mis pláticas y eso que aquí en el Blog trato de mesurarme muchísimo).

Estuvimos 7 meses juntos, (como fuck buddies) hasta que decidimos comenzar una relación formal. Desde el inicio había muchas cosas mal, cada uno con un amor del pasado no superado, cargando además con el concepto de pareja que teníamos por nuestros padres, por un lado, un matrimonio sin amor, sin pasión y por otro un matrimonio con amor, pero lleno de peleas y reclamos de manera constante.

El 2008 fue un parteaguas emocional y laboralmente hablando, por un lado, tú ya no querías tener relaciones sexuales conmigo y cuando te cuestioné hubo respuestas que ahora sé que no sentías como tal, sino que tú ya no querías una relación de noviazgo, querías separarte de mí, pero no encontrabas la forma de tomar esa decisión, buscando que al lastimarme yo fuera la que te dejara ir; pero no fue así, en lugar de yo aceptar que lo nuestro había terminado caí en un juego sin fin.

En mayo del 2008, en un viaje que fuiste a Mazatlán, fue la primera que te fui infiel… que “te puse el cuerno” … en venganza de todo lo que nos habíamos dicho y lastimado.

Y así fue como del 2008 hasta el 2018 prácticamente me mantuve  en un estado continuo de una búsqueda de validación, en conjunto con “sabotaje”… así como lo hacía con mi mamá con las dietas (cuando me enojaba comía para, rompiendo la dieta, dañar a  mi mamá que desesperadamente quería que hiciera para que no tuviera obesidad) lo hice contigo, cada que teníamos una pelea generalmente lograba quedarte callada pero por dentro recuerdo perfecto como pensaba “Si supieras que estoy haciendo, ¿crees que soy mierda? No has visto nada aún”

Había épocas en las que estaba más controlada, mas nunca logré (ya sea por falta de conciencia de que era lo importante) revertir mi proceso de sabotaje, lo que ocasionaba más   peleas y a su vez era mayor el grado de esa validación, venganza que yo buscaba…

En verano del 2018 justo cuando decido detenerme de esa forma de sabotaje (en gran parte por la operación de la manga gástrica que estaba haciéndome adelgazar enormemente logrando verme con una figura más aceptable y disminuyendo así esa necesidad de validación) comencé a responderte en las peleas. Jamás te había insultado directamente, nunca te había llamado “pendejo” “eres un estúpido” CERO malas palabras, incluso tú sabes cómo me aterraba escuchar las historias de mis amigos sobre sus esposas, sus peleas, tanto que llegaba a pensar “¿cómo alguien puede hablarle así a su pareja?” sin embargo yo comencé también con esa forma de agresión.

Creo que de todas las cosas que pude decirte en el último año, de lo que más me arrepiento es de haberte llamado “huevón mantenido” en una ocasión que me molesté contigo, fue algo que no siento y nunca debí mencionar, y sé que fue el insulto que más pudo dolerte y por lo mismo te pido perdón.

Al final han sido más de 10 años de relación en la que nos hemos lastimado mucho, en gran parte porque yo te llevaba al límite y tu explotabas y al explotar y responderme yo me sentía lo peor del mundo, mierda, basura, continuando así un círculo vicioso, tratamos de recurrir varias ocasiones a terapia de pareja, pero siempre dejamos el proceso “a medias”.

No me queda más que decirte lo mucho que te amo por como eres con nuestros hijos, sin duda eres el mejor padre del mundo y eres mucho mejor papá de lo que yo pudiera ser jamás. Tu amor se refleja en como siempre has buscado cuidarme, procurando siempre que yo esté lo más cómoda posible, desde el no dejarme que baje las bolsas del mandado, hasta el hecho de estar al pendiente cuando he estado enferma u operada (como en este momento que acabo de pasar por una operación estética, junto con la corrección de la diástasis, producto de mis embarazos) y no te has despegado de mi.

No tengo duda de tu amor, y en estos 10 años no pude estar a la altura de lo que se esperaría de una esposa y madre de 3 hijos, dejé que mi impulsividad, bulimia y mi falta de conciencia rigiera mi comportamiento.

Yo te libero amor, tu mereces ser feliz, encontrar una pareja que sea adecuada a ti, a tus gustos y necesidades, no hay nada que más le pida a Dios que puedas encontrar a alguien con el que seas feliz, y no vivas aterrado, angustiado como estuviste conmigo todos estos años, con ese miedo a mis reacciones explosivas y mis acciones egoístas.

Estoy segura de que podemos seguir siendo una familia por nuestros hijos, mantenernos unidos y no perder el foco que la prioridad son ellos, sin que eso implique que nosotros debamos permanecer juntos como pareja.

Perdóname por no haber podido tomar conciencia a tiempo, incluso desde antes de casarnos para haberte evitado tanto sufrimiento, enojos, angustia… pero por otro lado al ver a nuestros hijos pienso “teníamos que casarnos para tener a estos 3 bellos ángeles”.

No existen las casualidades, incluso si no hubiéramos tenido el enojo en el que estábamos ya convencidos de divorciarnos en el 2016, no hubiéramos concebido a nuestro hermoso Diego. El que vino a poner la cereza en el pastel de los mejores hijos que pudiéramos tener.

Espero logres perdonarme y con el apoyo de psicólogos y meditación, logremos encontrar la mejor opción para nuestra familia, para que podamos ser felices y sobre todo que nuestros hijos crezcan en un ambiente de armonía, compañerismo, amor. Nunca dejaré de amarte, nunca dejaré de preocuparme por ti, siento mucho no haber podido ser la pareja correcta para ti.

Ahora que soy más consciente de lo que sucede a mi alrededor me parte el corazón pensar todo lo que debiste haber sufrido y sigues sufriendo, con mis acciones, yo también me hice mucho daño al haber actuado así.

Te pido perdón desde el fondo de mi corazón, sé que no será un perdón que puedas darme de la noche a la mañana, pero espero que acudiendo a terapia podamos encontrar paz y logremos dejar el pasado atrás enfocándonos en lo más importante. Nuestros 3 hermosos hijos. (Y si en esta nueva etapa que acudiremos una vez más a terapia de pareja hay algo que aún podamos rescatar, estoy dispuesta a intentarlo, pero de igual forma te pido que si la conclusión es estar mejor separados pero felices, lo hagamos con gran madurez por el bienestar de nuestros pequeños… yo no quiero que desaparezcas de mi vida, no quiero que mis hijos se queden sin papá)

¡Te amo!

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